sábado, 16 de febrero de 2013

Qué nos dice Jesús, en los escritos acerca del Don de la Divina Voluntad: 

Nos confirma en el bien 
“Es un don que hacemos a la criatura, don grande que supera en valor, santidad en belleza y en felicidad todos los otros dones en modo infinito e inenarrable. Cuando hacemos este don tan grande, no hacemos otra cosa que abrir las puertas para hacerla poseedora de nuestras posesiones divinas, lugar donde no tienen más vida las pasiones, los peligros, ni ningún enemigo la puede dañar o hacerle algún mal; este don confirma a la criatura en el bien, en el Amor, en la misma vida de su Creador, y el Creador queda confirmado en la criatura, por tanto se da la inseparabilidad entre uno y el otro. Con este don la criatura sentirá cambiada su suerte: de pobre en rica, de enferma en perfectamente curada, de infeliz sentirá que todas las cosas se cambian en ella en felicidad”.  (Volumen XXIX, Septiembre 29, 1931)
Requiere nuestra disposición y buen uso de él. 
“Es un don, y es el poseer el don más grande, pero este don que contiene  valor infinito, que es moneda que brota a cada instante, que es luz que nunca se apaga, que es sol que jamás tiene ocaso, que pone al alma en su lugar establecido por Dios en el orden divino y por lo tanto toma su lugar de honor y de soberanía en la Creación, no se da sino a quien está dispuesto, a quien no debe hacer despilfarro, a quien debe estimarlo tanto y amarlo más que la propia vida, es más, debe estar pronto a sacrificar la propia vida para hacer que este don de mi Querer tenga la supremacía sobre todo y sea tenido en cuenta más que la propia vida”.  (Volumen XVIII, diciembre 25, 1925)
Pone a nuestra disposición toda clase de bienes para toda la vida, a pesar de haberlo rechazado ya una vez. 
"Hija mía, mi Ser Supremo posee el perfecto equilibrio, también en el dar a las criaturas mis gracias, mis dones, y mucho más con este reino del Fiat Supremo, que es el don más grande, don que Yo ya había dado en el principio de la Creación y que el hombre con tanta ingratitud me rechazó. ¿Te parece poco poner a disposición suya una Voluntad Divina con todos los bienes que Ella contiene, y no por una hora o por un día sino por toda la vida? ¿Te parece poco que el Creador ponga en la criatura su Voluntad adorable para poder poner en común su semejanza, su Belleza, sus mares infinitos de riqueza, de gozos, de felicidad sin fin? Y sólo con poseer nuestra Voluntad la criatura podía adquirir los derechos de comunidad, de semejanza y de todos los bienes de su Creador, sin Ella no puede haber derecho de comunidad con Nosotros, y si alguna cosa toma, son apenas nuestros pequeños reflejos y las migajas de nuestros interminables bienes. (Volumen XIX, septiembre 13, 1926)

Dios será la causa primaria de todos nuestros actos, sentiremos quien
es Aquel que nos da la vida.
"Por eso nuestro Ser Supremo se encontraba y se encuentra todavía ahora en la condición de necesidad de amarlo, porque el hom be es aún hoy aquel creado por Nosotros, su aliento lo sentimos en el nuestro, su palabra es el eco de nuestro Fiat, no hemos retirado todos nuestros dones, somos el Ser inmutable y no estamos sujetos a cambiar. Lo amamos y lo seguimos amando y es tanto este nuestro Amor que Nosotros mismos nos ponemos en la condición de amarlo. He aquí por qué nuestras tantas estratagemas de amor y el úlrimo asalto que queremos darle, es el gran don de nuestro Fíat, a fin de que lo haga reinar en su alma porque sin nuestro Querer el hombre siente los efectos de su vida, pero no descubre la causa y por eso  no pone atención en amarnos, en cambio nuestra Divina Voluntad hará sentir quién es Aquel que le da la vida y entonces también él sentirá la necesidad de amar a Aquel que es causa primario de todos sus actos y que tanto la ama"  (Volumen 28, abril 23)
Podemos decir que a todos Dios nos ha llenado de dones, a unos más y a otros menos, hay quienes los reconocen como venidos de Dios y otros que creen haberlos adquirido por sus propias fuerzas. Pero aunque a estos no les guste reconocer que han venido de Dios,  todo tiene como fuente a Dios Creador,  Hijo y Espíritu Santo.
Estamos viviendo un tiempo de mucha gracia, Dios nos está dando a conocer este inmenso don que quiere dar a la humanidad. Y nosotros hemos sido llamados a conocerlo, a hacerlo nuestro y a difundirlo. Si Jesús a través de Luisa nos está mostrando esto, es palabra de Dios, por lo tanto es verdadero y milagroso, es decir el milagro más grande. En uno de los volúmenes Jesús le dice a Luisa que cada conocimiento relacionado con su Divina Voluntad es un reclamo, es una voz que emite, es un grito para despertarnos de sueño del querer humano.
Si acogemos, este Don,  llegaremos a amar verdaderamente a nuestros familiares, amigos, cercanos y conocidos, en resumen a todos, pero no con nuestro pequeño y pobre amor, sino con el mismo amor de Dios que El derramará en nosotros.  Este párrafo de Santa Teresita del Niño Jesús nos aclara lo anterior: ““Yo sé, Señor, que tú no mandas nada imposible. Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección. Tú sabes bien que yo nunca podría amar a mis hermanas como tú las amas, si tú mismo, Jesús mío, no las amaras también en mí. Y porque querías concederme esta gracia, por eso diste un mandamiento nuevo...  ¡Y cómo amo este mandamiento, pues me da la certeza de que tu voluntad es amar tú en mí a todos los que me mandas amar...! ” (Historia de un alma, manuscrito C, cap. X)

¿Estamos dispuestos a recibirlo, acogerlo, a tenerlo en cuenta más que nuestra propia vida? ¿Entendemos verdaderamente lo que significa este don?

Nos dice Jesús en los escritos:
Es la suerte más feliz e indescriptible, sus actos, su punto de partida son siempre para el cielo, su vida está en medio de las esferas.
El alma siente que nuestro Querer la llama, ya sea en la Potencia, en la Sabiduría, en nuestro Amor, o en la Misericordia, en la Justicia, Bondad y Belleza divinas, en suma todos nuestros atributos con voces potentes llaman a la criatura dentro de ellos para que se forme y crezca según sus cualidades.
El alma sentirá la vida de la Luz, del Amor, la vida de la acción divina, la vida de la plegaria, lo que hace, para ella todo es vida palpitante en sus actos. Su pequeño movimiento, pensamiento, sus obras quedan imantadas por un imán tan potente, de imantar a su Creador, de modo que este imán Lo atrae tanto que no puede alejarse de la criatura.
El alma se vuelve reflector de su Creador y de todas nuestras obras, porque nuestra Voluntad solo triunfa completamente cuando pone en el alma lo que Ella puede y sabe hacer, quiere ver no sólo a Aquel que la ha creado, sino a todas sus obras, no está contenta si le falta aun la más mínima cosa que le pertenezca.
Si habla, no sabe decir otra cosa que lo que se hace y se quiere en nuestra Familia Celestial.
El alma entra en el orden divino, se vuelve propietaria de sus obras, y con derecho puede dar y pedir para los demás lo que es suyo y como vive en El, sus derechos son divinos y con derecho divino, no humano, pide.
Todo lo que el alma hace queda dentro de Nosotros, y tendrá el bien de sentir en sí la plenitud de la Luz, de la felicidad y de todos los bienes.
El alma tendrá por principio mi Vida, por dote mis obras y pasos, por palabra mi misma Voluntad.   Siente tal alegría y contento porque me ama, no más con su pequeño amor, sino con mi eterno Amor, me abraza con mis obras, corre a mi lado con mis pasos, siente que su vida soy Yo, todo encuentra en Mí y Yo encuentro todo en ella.
Acoger el Don de la Divina Voluntad, es poseer a Dios mismo, no haríamos mal alguno porque se hace vida de nuestro interior, que es el centro de donde brotan los actos externos.
Conclusión
En la medida del conocimiento de este Don, podremos ir traspasando las apariencias de manera que si miramos un atardecer, no solo lo miraremos como un acto natural, rutinario, sino que lo miraremos con los ojos de Jesús.  Descubriremos el orden de la creación, la inmensidad del Creador, la belleza del espectáculo como imagen del Creador. Nos iremos sanando de la lepra que ha producido la voluntad humana y podremos ver los bienes del Reino de la Divina Voluntad que antes no podíamos ver.
Al disponernos a recibir este Don,  nos pide Dios, que nos dejemos iluminar por la luz que nos da con cada conocimiento, que tendrá el poder de eclipsar nuestra voluntad humana, la cual viendo el gran bien de esta Luz, sentirá miedo de actuar por sí misma y dará campo libre para obrar a la Luz del Querer Divino.
Cuánta atención necesitamos para poner en práctica todo lo anterior..!! Para esto necesitamos ser dóciles, escuchar a quien nos guía y con pequeños actos, obras, oraciones, decidirnos a vivirlos en la Divina Voluntad. No desechar inspiraciones, poner el oído atento, buscar la gloria de Dios y el bien para los que nos rodean.
Gracias Señor por habernos escogido para conocer estos escritos.  Queremos vivir en tu Voluntad, recibir este Don, apreciarlo y vivirlo. ¡Contigo podremos!