viernes, 6 de enero de 2012


¡¡Cómo nos ama Dios…!!

"Hija mía, mira con cuánto amor amo a la criatura, ella, antes de salir a la luz del día de este mundo ya estaba en mi seno, y al hacerla salir fuera no la dejé, un rayo de luz que contiene mi Vida, la sigue para suministrarle todo lo que es necesario para desarrollar esta Vida y, ¡con cuánto cuidado la hago crecer! ¡Con cuánto amor la riego! Yo mismo me hago luz, calor, alimento, defensa; y cuando termina sus días en el tiempo, sobre el camino del mismo rayo la retiro en mi seno para hacerla espaciarse en la patria celestial.
 Mi Amor se hace para la criatura más que el sol que formé en el cielo azul, es más, el sol que creé para beneficio de la naturaleza humana no es otra cosa que la sombra de mi verdadero Sol, porque el sol de la atmósfera no forma las plantas, ni les da el agua para que no se sequen, ni da todas las ayudas que son necesarias para que las plantas crezcan bellas y fuertes y los hombres, aun los ciegos, puedan gozar de su luz; hace sólo su oficio de iluminar y calentar y sigue adelante; y si las plantas no son regadas no tiene nada que hacer para comunicarles sus efectos, al contrario, las seca de más. En cambio Yo que soy el verdadero Sol de las almas, no las dejo ni de noche ni de día, Yo mismo formo las almas, les doy el agua de mi Gracia para no dejarlas secar, las nutro con la luz de mis verdades, las fortifico con mis ejemplos, les doy el viento de mis caricias para purificarlas, el rocío de mis carismas para embellecerlas, las flechas de mi Amor para calentarlas, en suma, no hay cosa que no haga por ellas.  Yo soy todo para ellas y pongo a disposición de cada una toda mi Vida para su bien.
Pero cuánta ingratitud de parte de las criaturas, parece que están unidas como sarmientos a mi vid, no por amor sino por fuerza, porque no pueden prescindir de Mí y por eso crecen como sarmientos que no recibiendo todos los humores buenos que contiene la vid, crecen débiles, sin formar jamás uvas maduras, sino acerbas, que amargan mi gusto divino. ¡Ah! si todos supieran cómo amo sus almas, todos quedarían arrebatados por el atractivo y la fuerza de mi Amor y me amarían de más, por eso ámame tú y tu amor se agrande tanto que puedas amarme por todos." 
Escritos de Luisa Piccarreta,  Volumen XVII, 17 octubre 1924

Diálogo con la Santísima Virgen sobre la felicidad

"Dulcísima Mamá mía, he perdido el camino para encontrar a Jesús, no sé más a donde ir ni qué hacer para encontrarlo de nuevo." Y mientras esto decía lloraba, y Ella me ha dicho:

"Hija mía, ven junto a Mí y encontrarás el camino a Jesús, es más, quiero enseñarte el secreto para poder estar siempre con Jesús y para vivir siempre contenta y feliz aun sobre esta tierra, y éste es, tener fijo en tu interior que sólo Jesús y tú están en el mundo, y nadie más, y sólo a Él debes agradar, complacer y amar, y sólo de Él debes esperar ser amada y contentada en todo. Estando en este modo tú y Jesús, no te hará más impresión si estarás circundada de desprecios o alabanzas, de parientes o extraños, de amigos o enemigos, sólo Jesús será todo tu contento y sólo Jesús te bastará por todos. Hija mía, hasta en tanto que todo lo que existe acá abajo no desaparezca del todo del alma, no se puede encontrar verdadero y perpetuo contento."

Escritos de Luisa Piccarreta, Volumen IV, 21 agosto de 1901

miércoles, 5 de octubre de 2011

Para reflexionar (de San Agustín)

"Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros".

"No entones las alabanzas divinas solo con la voz, acompaña también la voz con las obras. Si cantas solo con la voz, por fuerza tendrás al fin que callar; canta con la vida para no callar jamás."

"Hermanos y hermanas, tened firmemente fe en lo que creéis: que Cristo volverá. ¿Que importa cuando? Preparaos para su venida. Vivid como si viniera hoy y no tendréis miedo de su venida"

martes, 1 de marzo de 2011

Naturaleza, Dios y el hombre (de los escritos de la sierva de Dios, Luisa Piccarreta)


Todo lo creado habla del amor que Dios nos entrega y todo lo creado enseña la manera como debemos amarlo, comenzando por el ser mas grande hasta la más pequeña florecilla del campo….
Mira- dice al hombre la florecilla – con mi suave fragancia y con estarme siempre de cara al cielo, trato de enviar un homenaje al Creador; también tú, haz que todas tus acciones sean fragantes, santas, puras; no hagas que con el mal olor de tus acciones se ofenda al Creador. ¡Ay, oh, hombre – nos repite la florecilla - , no seas tan insensato que tengas la mirada fija en la tierra sino levántala al Cielo! Mira, allá arriba está tu destino, tu patria, allá está mi Creador y el Tuyo que te espera.
El agua que continuamente fluye bajo nuestra mirada nos dice también: “ Mira, he salido de las tinieblas y debo fluir y correr tanto hasta que llegue a sepultarme en el sitio de donde salí. También tú, ¡oh, hombre!, corre, pero corre en el seno de Dios de donde saliste. ¡Ah, te ruego, no recorras caminos torcidos, sendas que llevan al precipicio!, de lo contrario ¡ay de ti…!

También las bestias más selváticas nos repiten: ¡Mira, oh hombre!, ¿cómo debes ser selvático para todo lo que no es Dios? Cuando vemos que alguien se aproxima a nosotros, con nuestros rugidos causamos tanto miedo que nadie se atreve a acercarse más y turbar nuestra soledad. También tú, cuando el hedor de las cosas terrenas, o sea tus pasiones violentas están por ensuciarte y hacerte caer en el precipicio de las culpas, con los rugidos de tu oración y apartándote de las ocasiones en que te encuentras quedarás salvo de todo peligro…

Así, de todos los otros seres y decirlo de cada uno sería demasiado largo. Resuena su voz unánime que nos repite: ¡Mira, oh hombre!, por amor tuyo nos ha creado nuestro Creador y todos estamos a tu servicio y tú, ¡no seas tan ingrato…! ¡Ama!, te suplicamos, ¡ama!, te repetimos, ¡ama a nuestro Creador!